La grúa portacoches de Liderkit, máximo rendimiento para rescatar y transportar todo tipo de vehículos

En ocasiones, el asfalto puede llegar a ser muy traicionero y poner en peligro la seguridad del conductor y la del propio vehículo. Carreteras en mal estado y con baches por falta de mantenimiento, la gravilla que se acumula en la vía como consecuencia del viento o la climatología ponen a prueba la resistencia de los automóviles. Estos factores dificultan la circulación y exigen extremar la precaución porque pueden provocar accidentes o contribuir al desgaste paulatino de las características del coche, materializándose en una avería importante que nos deje tirados en medio de la nada.

Ante una situación de este tipo, en el que el turismo no arranca o sufre algún tipo de siniestro, no queda más remedio que solicitar la ayuda de una grúa portacoches. Estos camiones remolques se destinan precisamente para el traslado de automóviles particulares, pero también para los de comercialización. Son vehículos que gracias a su gran resistencia y alta seguridad facilitan el transporte tanto de coches como de furgonetas.

Liderkit se encarga de la fabricación de un modelo de grúa portacoches ideado para rescates y transporte de vehículos que cuenta con dos versiones, una de acero y otra de aluminio. Esta última permite aumentar su ligereza sin renunciar a características como la resistencia y la funcionalidad. Además, trae consigo un diseño personalizado con magníficos acabados y enorme durabilidad, fundamental para desempeñar trabajos de máximo rendimiento.

Grúa portacoches

¿Para qué sirve una grúa portacoches?

Su principal uso está pensado para transportar automóviles. ¿Quién no se ha encontrado con un coche estacionado en doble fila y el freno de mano echado impidiendo la salida de otro vehículo? En estos casos se recurre a la grúa para que proceda a su retirada. Lo hace a través de esta plataforma que permite arrastrar y montar el automóvil para dejar libre la vía. Pero también se utiliza para transportar vehículos recién salidos de la planta de fabricación, ya que hay propietarios que adquieren un coche y desean inaugurar el kilometraje, por lo que es una manera de entregárselo con el contador a cero.

Asimismo, hay situaciones en las que no queda otra que utilizarla para una reparación que necesita el coche y no tiene forma de llegar al taller por sí mismo o, en casos más extremos, si ha sufrido un accidente y es necesario remolcarlo para que no obstaculice la vía.

Otras utilidades son menos conocidas. Por ejemplo, los pilotos de competiciones de carreras utilizan grúas portacoches para desplazar sus vehículos. Lo mismo ocurre con los coleccionistas de coches, que las emplean para desplazar sus modelos a eventos y exposiciones con la intención de exhibirlos ante el público.

En el mercado automotor se encuentran ejemplares de todo tipo. Liderkit comercializa el modelo LDK800, que incluye una serie de características basadas en una plataforma basculante y deslizante en acero o aluminio, con sobre chasis en acero en ambos casos. El enganche trasero de bola 50 mm y las poleas laterales, así como un equipo hidráulico con dos cilindros. Todos estos elementos permiten un deslizamiento cómodo para remolcar cualquier tipo de vehículo, ya sea coche o furgoneta.

Grúa portacoches

El peso, un factor a tener en cuenta

El tipo de vehículo que haya que transportar influirá en las características de la grúa, ya que no siempre será el mismo y su peso variará en función del modelo y las prestaciones que incluya. Hay que tener en cuenta todo esto porque no es lo mismo remolcar una moto que una furgoneta; incluso no todos los coches pesan igual. Tener en cuenta estos detalles permitirá escoger la grúa más apropiada. De esta forma, la búsqueda llega a ser mucho más fácil y se abaratan los costes del transporte.

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